En la calle un puto ataud,
y gente gritando: “que arda”
en los balcones, en las esquinas,
en el agujero donde esconden
a dos ciervos.
La lluvia son lágrimas
y la risa son las notas
de hay un después
por los sueños no cumplidos
pendientes de coser.
Mírame a los ojos y miénteme,
pero hazlo bien, que me lo crea,
para que luego te seduzca
y me hagas sentirme bien.
El laberinto no tiene salida,
si la buscas, ese es tu problema,
el mío y el de muchos.
Mírame a los ojos y miénteme,
pero hazlo bien,
dime que no me quieres
aunque me quieras,
dime que no quieres estar conmigo
aunque quieras estar conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario