PERTURBADOR

 Sus ojos se cierran sobre los de ella:

ahí es donde cruzan, cogidos de la mano,

un bosque inundado de secuoyas,

sintiéndose seguros al ser los únicos en ese mundo.

 

Cuando los abre no puede verla,

ni la distinguiría entre el gentío:

en un supermercado,

en un restaurante,

en la cola, a la espera

de que el gran pez les devore.

 

Sus ojos se cierran sobre los de ella:

ahí donde levantan el mar

y se ocultan debajo

para ser arquitectos de su onirismo.

 

Cuando los abre no la ve

salir de la ducha, tan solo

cubierta por una toalla;

ni sentada enfrente de él,

mientras cena y, por la tele,

anuncian malas noticias.

 

Sus ojos se cierran sobre los de ella:

ahí donde crean una cúpula

para protegerse de la explosión

de un hongo gigante

que quiere aniquilarlo todo.

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