IMPOTENCIA

 Que no se instale en tus rarezas,

que no habite tu campo de visión,

que ya no seas su faro,

que no camine a tu lado

una noche cualquiera.

 

Tiene que hundirse en el olvido

para no romperse por dentro.

 

Que el hogar sea un altar sin nombres,

que no te encuentre detrás de los espejos,

que no quede rastro de tu perfume,

que el mapa de tu piel se vuelva inaccesible

y él se pierda en su propia desorientación.

 

Tiene que vivir en momentos imposibles

para que el pasado no le ahogue.

 

Que ya no ubique tus silencios,

que tus sonrisas sean un agujero negro,

que se disuelvan las preguntas y las respuestas,

que ya no pueda abrazarte en la noche

ni despertarte con un:

“buenos días princesa”.

 

Tiene que volverse onanista,

como quien intenta matar algo

dentro de sí.  

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