UNA CAZUELA Y UN VASO DE VINO

 Migajas de pan en la cazuela,

empapadas por un chorro de agua marrón,

y un vaso de vino envenenado

por las ganas de acabar consigo mismo.

 

En la mesa donde reposan

la cazuela y el vaso a medias,

escrito con cuchillo y sangre

aparece un nombre

dentro de un corazón partido.

 

Papel pintado cubre la pared:

dibujos de un futuro quebrado

por los errores de un pasado

que nunca quiso escribir,

que no quiso ser presa

de esos quehaceres gratinados

con rechazos, adioses, despedidas,

y ahora la soledad no escogida

le revienta las entrañas.

 

Añora el vuelo de un pájaro

que imita con sombras chinas,

y se dice a sí mismo:

Debe de haber muchas otras formas de volar.

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