En un café lleno de espejos
me habló de ti,
y también de lo que es sin ti:
Del miedo a sentir hambre de ti,
a que haya un final
sin haber habido un principio,
a que vuestros calcetines nunca se encuentren,
a que las sábanas no aprendan tu olor.
También me dijo que:
Hay besos que se ahogan en el mar,
caricias que solo visten soledades,
de insomnios por no recorrer tu geografía,
o relojes que le recuerdan cada minuto
que tú no estás,
que aún no sabe qué es que estés.
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