SI

 Si no hubiese dejado

de preguntarte

qué hacías,

qué haces,

qué harás,

tal vez no te hubieses marchado

con su miedo

a no volverte a escuchar,

a no volverte a ver,

a no volver a saber de ti.

 

Si te hubiese preguntado

por lo que temes,

por lo que anhelas,

por lo que te cansa,

por lo que te entusiasma,

por tus incertidumbres,

por tus certezas,

tal vez habitarías

junto a sus ilusiones,

Junto a sus deseos,

Junto a sus delirios.

 

Si aprendiese 

a entender tus espacios,

a sostener tus silencios,

a no temer tus distancias,

tal vez descubrirías

que también él busca

un lugar donde quedarse,

un lugar donde ser contigo

sin miedo a que te vayas.

 

Si se atreviese

a mostrarte sus grietas,

sus dudas,

sus torpezas,

sus pequeñas luces,

tal vez verías 

que en sus manos

también cabe tu mundo,

también cabe tu vértigo,

también cabe tu manera

de nombrar la esperanza.

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