LA SERPIENTE

 Se encontró una serpiente,

mientras se columpiaba

y enviaba al cadalso

sus crueldades interiores.

 

Se encontró una serpiente,

delante del espejo del baño,

y se preguntaba: ¿Por qué ya no lloro?

¿Acaso alguien lo prohibió?

 

¿De qué te apetece hablar?,

dijo la serpiente enroscada al cuello,

mientras el silencio rompía

todas las arquitecturas posibles.

 

No se pone zumo de limón a la tostada,

y lo absurdo se coló en la lavadora.

Todo quedó nuevo, reiniciado,

y la serpiente se marchó.

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