Si la herida es un consejo desubicado
o un exceso de motivación,
tal vez lo que callé
por no ser valiente
y no escuchar mis pulsaciones.
Como una canica en un plano inclinado,
acabar en el círculo polar ártico:
el latido ya no es el mismo,
frío ahí donde antes hubo calor,
creer que detrás de la próxima
aurora boreal aparecerás.
Si la herida no se traslada
a otro mundo infinito,
tal vez eso que callé
no lo retiene el olvido,
y saco a bailar mi osadía.
Nos deselvolvemos como dos canicas en un plano inclinado,
acabando en el círculo polar ártico,
tejiendo un nosotros sin contraseñas,
geometrías que unen y no separan,
dilatando el tiempo
para ser siempre presente.
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