SOBRE MONSTRUOS

Lo sé, lo sé: el monstruo
habita detrás de la puerta del armario
que uno mismo talló,
que uno mismo pintó,
que uno mismo esculpió.

Quise no irme sin despedirme,
pero se me juntaron las ganas de matar
y esa voz,
con su tono maquiavélico,
con su modulación empoderada,
me arrastró a la impotencia
y a ciertos hijos de puta
que ayer y hoy insisten
en imponer su verdad, su rigidez.

Lo sé, lo sé: el monstruo
está detrás de la puerta del armario
que uno mismo creó,
que uno mismo invocó,
que uno mismo recitó.

Quiero pensar que hay platillos volantes
esperando en el cielo, por si todo falla,
por si nos siguen anestesiando con sus esloganes y sus luces de neon,
por si nos siguen callando,
por si no soy capaz de detener el mundo
y encontrar una isla virgen
donde quieras venir conmigo
y empezar de cero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario