La península se inicia en una baldosa:
tú bailando sobre ella,
tú mirándome como si fueses un faro
indicándome dónde abandonar
mis fracasos, mis derrotas, mi lastre.
La península se halla debajo de tu vestido:
en mi boca aterrizando sobre tus labios,
en mis caricias despertando sueños olvidados,
al recorrer la geografía donde busco
mi lugar, mi paz,
al respirar entre tus piernas
quién soy, quién eres
y hacia dónde vamos.
Saludos y gracias
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