Tiendes los vestidos cuando están manchados
y esperas a que llueva para que se laven.
Olvidaste el zapato y saliste descalza
a la cena que teníamos el domingo;
fuiste al baño para esnifarte las heridas
en honor a que es el día del Señor
y hay que expiar los pecados.
Todo es gratis en domingo
si oras y te vistes como te indican,
pero llevas el vestido manchado
porque no ha llovido en el último mes.
Y eso no les gusta,
a ellos no les gusta.
Dices que quieres una cita conmigo,
pero en otro lugar;
que dibuje en una servilleta una pistola
y les dispare a ellos,
a los que no les gusta que lleves el vestido manchado
y empiezan a molestarte.
Dices que quieres una cita conmigo,
que no podrá ser todos los días,
pero que si estoy a tu lado
y les disparo a ellos,
me prometes que los próximos domingos
cambiaremos de planes
e iremos descalzos al parque
a columpiarnos, simplemente a columpiarnos;
que no será un problema olvidarse un zapato
o que el vestido esté manchado.
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