Pixeles en la noche,
dejar que el quizás
nos lleve, nos guíe.
Pixeles en la sala,
descarga de movimiento:
el ritmo lleva la razón.
Salir a la pista
para que lo que fue y será
no sea robado por el olvido.
Dejarnos llevar,
y que nuestros cuerpos
sean las palabras, la perpetuidad.
¿Hablarán de ello en el telediario,
o la eternidad es solo refugio
de la fe cristiana?
Tengo ganas de tu sangre,
tienes ganas de mi sangre;
nunca más volveremos a ver el sol.
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