La cadencia de tus pensamientos
te apremía,
te absorbe,
te desvincula de la realidad de otros.
Te sientes en una carrera contrarreloj:
decide ya,
no te lo pienses más,
haz lo que te hemos dicho.
Todos creen saber qué es mejor para ti;
todos son un haz esto,
todos son un haz lo otro;
todos presumen de tener la solución
para que no tropieces otra vez
con un nuevo error.
La cadencia de tus pensamientos
te asfixia,
te anula,
te ata a la realidad de otros.
¿Acaso alguien te ha preguntado
qué quieres realmente?
¿Acaso alguien se ha tomado el tiempo
de escucharte?
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