BRINDAMOS

 Fuimos a una cala perdida

para escondernos de la realidad cotidiana,

de las malditas noticias de los telediarios,

de estar hartos de que la demagogia

quiera cambiar la historia

y la hipocresía la quiera reinventar,

una vez más, una vez más.

 

Me dijiste que debajo del vestido

llevabas puestas unas bragas azules;

lo dijiste como quien habla del tiempo

o como quien pregunta a qué hora pasó

el último autobús, porque pensar

en volver una vez más a su puesto de trabajo

es una cuchillada ahí donde más duele.

 

Sacaste una botella de whisky.

Aunque argumenté que ya no tomaba

bebidas espirituosas, me alentaste:

 

- No seas cobarde.

 

Brindamos por un ojalá el mundo se desnudase

y destapase todas sus mentiras

para que dejasemos de vivir engañados.

 

Brindamos por emborracharnos,

que no es cuestión de ser borrachos,

pero, de vez en cuando, estar borracho

es el mejor camino para olvidar....

 

Brindamos porque ojalá

se pudiese volver de la muerte.

Me dijiste que, si así fuera,

hubieras muerto más de una vez

para volver a sentir lo que se siente

cuando se está viva,

porque, en estos tiempos que corren,

los muertos están mejor

que algunos que están vivos.

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